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El 82% de los españoles tiene al menos una y reconoce que las usaría más si fueran más seguras y si se pudiera pagar importes más pequeños.
La conquista de las tarjetas bancarias en el universo de los medios de pago avanza con rapidez. En Europa circulan más de 300 millones de tarjetas bancarias con un volumen anual de transacciones superior a los 18.000 millones de euros. En España, el número de tarjetas en circulación durante el primer trimestre de 2010 fue 73,01 millones, de las que 43,56 millones fueron de crédito y 29,45 millones de débito.
Por lo que respecta al parque de cajeros automáticos en España, alcanzó los 60.641 en el primer trimestre del año, mientras que el número de terminales de punto de venta (TPV) fue de 1.553.163. En ellos se realizaron 502.274 operaciones de compra por un importe de 22.142 millones de euros. Mientras que las operaciones de retirada de efectivo en cajeros durante el mismo periodo alcanzaron las 229.253, por un valor de 25.943 millones de euros.
Estos datos indican que para los españoles las tarjetas se han convertido en un medio de pago muy común, lo que ha colocado a España como el segundo país europeo en número de tarjetas con 1,7 plásticos por habitante. A pesar de su buena acogida, la seguridad y la protección frente al uso fraudulento de las tarjetas es la mayor preocupación de los consumidores.
| Consejos para evitar fraudes |
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Activar con urgencia. Active su tarjeta tan pronto como la reciba. Sólo suya. No la preste jamás y llévela en lugar seguro. Aviso. Si la pierde, dé parte de ello inmediatamente a su entidad financiera para que la bloqueen. Teléfono. Lleve consigo el número de servicios al cliente para sus tarjetas de crédito y débito. El límite justo. Evite llevar tarjetas con límites de crédito demasiado altos. Específica. Utilice una tarjeta específica para los pagos en Internet. Premura. Actúe con rapidez en caso de bloqueo de la tarjeta en el cajero. Conservar el comprobante. Guarde el comprobante porque si lo tira pueden utilizarlo para conseguir información sobre su tarjeta y sus datos personales. Tarjeta a la vista. Siga la pista de su tarjeta cuando pague. El empleado debe cobrar delante de usted. Así evitará que le duplique la tarjeta. Antes de firmar compruebe que el importe que marca el papel coincide con el precio real del producto o servicio. Guarde los justificantes. Conserve los justificantes que tenga de pago con tarjeta y verifíquelos con el extracto del banco para contrastar los movimientos. SMS. Existen entidades que envían un SMS al titular cuando utiliza la tarjeta un cajero, lo que le permite conocer si alguien la está usando de forma fraudulenta. No firme su tarjeta. Es preferible no firmar la tarjeta porque así el vendedor se verá obligado a pedirle el DNI para identificarle.
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Más aceptada y segura
Esta preocupación es tal, que según un informe elaborado por la agencia de investigación de mercado TNS para Mastercard, ocho de cada diez españoles pagaría con tarjeta de débito en lugar de efectivo si fuese más aceptada y segura. Según el estudio, las tarjetas de débito gozan de una elevada implantación entre los españoles de entre 18 y 55 años, ya que el 82% de ellos declara tener al menos una. A pesar de ello, apenas un 15% la usa diariamente, utilizando en su lugar el pago en efectivo.
Para utilizar más las tarjetas bancarias, los usuarios demandan que se acometan algunos cambios. Tres de cada diez españoles reclaman poder utilizar la tarjeta en compras de importe más pequeño y un 27% solicita que sea más aceptada por los comerciantes. En opinión de Rosa Peña, directora del sector Finance de TNS, “la situación en España es similar a la de otros países europeos aunque observamos diferentes niveles de implantación en el uso de este medio de pago.
Vemos, por un lado, a los ingleses, que exigen más beneficios adicionales y rapidez, ya que en otros aspectos están mucho más cubiertos, y en el extremo opuesto están los alemanes, poco partidarios del uso de las tarjetas como medio de pago y que exigen más garantías de seguridad”.
La seguridad preocupa a un 21% de los españoles, que declara que usaría más la tarjeta de débito si fuera menos propensa al fraude. Aspectos como la rapidez, la posibilidad de obtener descuentos o que no tenga un coste adicional aparecen también entre las principales motivaciones para cambiar de efectivo a tarjeta de débito.
La seguridad es cosa de todos
Las tarjetas son bienes muy apreciados para los delincuentes y cada día aparecen técnicas delictivas más sofisticadas e ingeniosas que permiten, entre otras cosas, copiar la información grabada en la banda magnética de la tarjeta.
Uno de los métodos más habituales asociados al fraude con tarjetas es el ‘skimming’ que consiste en la colocación temporal de un dispositivo fijo en los cajeros o TPV de establecimientos o en el uso en comercios de estos dispositivos por parte de empleados involucrados, lo que permite copiar la información de la banda magnética y las claves (PIN) para poder volcarlas y grabarlas posteriormente en una nueva tarjeta.
Pero si los delincuentes idean con rapidez técnicas dirigidas a defraudar con tarjetas bancarias, los usuarios tampoco ponen mucho de su parte por evitar estos fraudes.
¿Con efectivo o con tarjeta?
A igualdad de condiciones, el español prefiere el efectivo en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, se decanta por el uso del débito cuando tiene que adquirir ropa o gasolina.
El aspecto determinante en el momento de escoger el modo de pago es el importe a pagar: para cantidades inferiores a 25 euros, el efectivo es el principal medio de pago para el 70% de los encuestados, mientras que entre esa cantidad y los 100 euros es cuando más se utiliza la tarjeta de débito. A partir de 100 euros, la tarjeta es el modo más usado, según el informe elaborado por TNS.
Triunfa la comodidad
Los principales motivos por los que los españoles prefieren usar la tarjeta están relacionados con la comodidad que aporta no cargar con efectivo, poder pagar siempre sin necesidad de ir al cajero o al banco y la rapidez. Otros motivos relevantes para escoger este modo de pago son el hecho de que no haya costes adicionales, el control de los gastos que permite realizar y la posibilidad de obtener beneficios como descuentos o puntos.
A pesar de que parezca lo contrario, la crisis no ha causado cambios significativos en la actitud de los consumidores con respecto al dinero y sus hábitos de gasto, según reconocen fuentes de Visa. Un estudio paneuropeo elaborado por Visa Europa sobre la actitud de los consumidores con respecto al dinero y sus hábitos de gasto, establece que durante la crisis, la compañía ha registrado un crecimiento sostenido como resultado del desplazamiento del efectivo por las tarjetas de débito, y en los últimos meses se ha producido un repunte, más acusado de lo previsto, del gasto en comercios.
El crecimiento del gasto con tarjetas Visa en Europa fue del 9% durante el periodo que va de marzo de 2009 a marzo de 2010, alcanzando un total de 916.800 millones de euros. Por lo que respecta a España, el gasto de los consumidores con tarjetas Visa en comercio creció un 6% en el primer trimestre de 2010.
La compañía asegura que para muchos consumidores europeos las tarjetas se han convertido en el ‘nuevo efectivo’. Estos consumidores perciben que su tarjeta comparte muchos de los atributos del efectivo y puede sustituirlo en la mayoría de los aspectos.
Esther García López. Madrid |